El bordillo es clave para estructurar un jardín. Ayuda a separar áreas, retener el suelo y controlar plantas que crecen sin control. También mejora la apariencia del espacio, dándole un estilo más cuidado. Seleccionar el bordillo correcto puede cambiar totalmente la imagen, logrando un jardín más limpio y práctico.

  1. Bordillos de piedra natural

Los bordillos de piedra natural son uno de los materiales más tradicionales y apreciados en jardinería. Utilizan piedras como el granito, la pizarra o la caliza, que ofrecen una apariencia muy elegante y rústica a la vez. Estos bordillos son muy resistentes a las inclemencias del tiempo y no requieren un mantenimiento excesivo.

Los expertos en decoración de DecoraMejor nos dicen que este tipo de bordillo destaca por su durabilidad y por la capacidad de integrarse perfectamente en ambientes naturales. La piedra natural ofrece una textura única en cada pieza, lo que da al jardín un carácter auténtico y orgánico. Se puede usar para delimitar senderos, macizos de flores o zonas de césped.

  1. Bordillos de hormigón

Los bordillos hechos de hormigón representan una alternativa accesible y muy práctica para diversos proyectos. Se encuentran disponibles en varias formas, como bloques individuales, elementos prefabricados o en tiras continuas. Su mayor cualidad radica en la durabilidad y firmeza que proporcionan, capaces de resistir la presión del terreno y el peso de las plantas cercanas sin deteriorarse fácilmente.

Estos bordes también tienen la capacidad de imitar otros materiales, como la piedra natural o la madera, gracias a los distintos acabados y moldes que se pueden elegir. Su uso es muy valorado por ser funcional y encajar bien con variados diseños, desde los más actuales hasta los estilos más tradicionales, lo que los convierte en una opción adaptable y estética para diferentes espacios exteriores.

  1. Bordillos de madera

La madera es un material tradicional que aporta una sensación cálida y un aspecto natural muy valorado en los espacios exteriores. Los bordillos fabricados con este material suelen elaborarse con maderas tratadas, como el pino, la teca o el cedro, que ofrecen una buena resistencia a la humedad, los insectos y el desgaste por el paso del tiempo. Gracias a su facilidad para cortarse y moldearse, estos bordillos pueden adaptarse con precisión a las formas y tamaños deseados, ya sea en líneas rectas o curvas, facilitando la personalización según el diseño del jardín o espacio verde.

Para mantener su apariencia y durabilidad, la madera requiere cuidados regulares. Es necesario aplicar aceites especiales, barnices o tratamientos protectores que previenen el deterioro provocado por el clima, la exposición al sol, la lluvia y la humedad. Estos cuidados prolongan la vida útil del bordillo y conservan su color y textura natural.

Los bordillos de madera son ideales para jardines con un estilo rústico, natural o relajado, ya que contribuyen a crear un ambiente acogedor y armonioso. Este tipo de bordillo ayuda a resaltar la belleza orgánica del entorno, aportando un toque cálido y cercano a la naturaleza que muchas personas buscan en sus espacios al aire libre. Su combinación de funcionalidad y estética los hace muy apreciados en la decoración de exteriores.

  1. Bordillos de ladrillo

Los bordes hechos con ladrillos representan una opción clásica que aporta un toque artesanal al espacio exterior. Se pueden instalar tanto en posición vertical como horizontal, lo que permite variar la altura y la forma del contorno. Los ladrillos, generalmente fabricados en barro cocido o cemento, presentan un color cálido que realza el ambiente.

Estos bordillos son perfectos para marcar áreas de plantas o huertos y para definir senderos dentro del jardín. Su textura y tonalidad combinan muy bien con la vegetación y las flores, creando un contraste visual muy atractivo. El cuidado que requieren es sencillo, aunque es conveniente limpiar ocasionalmente para evitar suciedad o musgo.

  1. Bordillos metálicos

El acero y el aluminio se utilizan con frecuencia para delimitar espacios en jardines actuales. Estos metales dan un estilo elegante y moderno, perfecto para diseños sencillos y bien organizados. Su forma delgada y flexible facilita la creación de bordes definidos entre zonas verdes, caminos o áreas pavimentadas.

Uno de sus mayores beneficios es que soportan muy bien las condiciones del clima. Por ejemplo, desarrolla una capa superficial que lo protege y alarga su vida útil sin necesidad de mantenimiento constante. No obstante, colocarlos correctamente puede ser un reto, ya que se necesita el uso de ciertas herramientas y algo de habilidad para lograr una instalación firme y duradera.

  1. Bordillos de caucho reciclado

Los bordillos elaborados con caucho reutilizado representan una opción respetuosa con la naturaleza. Se fabrican a partir de llantas en desuso, lo que les otorga durabilidad y cierta elasticidad frente a golpes o presión. Tienen una superficie blanda, lo que los convierte en una elección segura para parques infantiles o espacios con animales.

Se colocan sin complicaciones y pueden ajustarse a líneas curvas o trazados irregulares del terreno. Vienen en tonos oscuros como el marrón o el negro, que crean un contraste atractivo con el césped o las plantas, aportando un estilo actual y funcional al entorno del jardín.

  1. Bordillos de cerámica

Los bordes hechos con cerámica o azulejos son una forma creativa de embellecer el jardín con diseño y color. Estas piezas pueden elegirse en distintos tonos y formas, permitiendo dar un estilo único y distinto al espacio exterior. Para que se mantengan firmes en el tiempo, es fundamental colocarlas sobre una base estable y realizar una instalación cuidadosa.

Este tipo de borde es perfecto para resaltar ciertas áreas, como fuentes decorativas, zonas con flores o pequeños estanques. Se convierten en un detalle visual atractivo que marca la diferencia. Para conservarlos en buen estado, es importante mantenerlos limpios y revisar si alguna pieza ha sufrido daño para repararla pronto. Así se evita que se deterioren con el paso del tiempo.